Piques anónimos

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEntrenar, ya sea en bicicleta o corriendo, es algo que disfruto mucho. Me encanta la sensación que te deja el descansar, tras estar una o dos horas machacándote las piernas. Te desahogas, te relajas, haces planes, ordenas tu vida y en ocasiones ves paisajes y lugares que te encandilan y te encantaría poder compartir con tu familia y amigos.

Quien lea esto y haya salido alguna vez a entrenar, seguro que le sonará familiar lo siguiente. Siempre llega un momento en el que: bien alguien se pica al ver tu ritmo (e intenta superarte), o bien tú te picas con ese alguien por razones similares.

Eres consciente de que no estás en una competición y de que no conoces a tu rival, pero no puedes evitar picarte, preguntarte  si está más cansado que tú, si ha entrenado más o si su forma es mejor que la tuya. Pasan los metros, la fatiga se va haciendo contigo, piensas que lo que estás haciendo es una estupidez, que no vale la pena y que dejarás que tu objetivo siga su camino.

Si eres el perseguido, al principio la situación te choca un poco, y si tú eres el perseguidor, tu contrincante es tu nueva meta, pero sea como sea, sacas tu orgullo a relucir y lo conviertes en algo personal. De repente, te das cuenta de que el otro ha llegado a tu misma conclusión, subes el ritmo y él también, si lo tienes delante, verás cómo mira preocupado de medio lado, buscando alguna referencia que le indique algún signo de debilidad. Te emocionas, te sientes invencible, te preguntas si de verdad resistirá tu empuje, calculas las fuerzas que te quedan, mides la distancia restante para finalizar el entreno y… ¡Zas! lanzas tu ataque.

Al principio aguanta tu envite, pero no amainas, porque sabes que no podrá aguantar por siempre. Mantienes el nivel de esfuerzo, te queman las piernas, resistes, te falta el aire, resistes, ves que va cediendo, resistes, vas acercándote a tu meta, aprietas los dientes, pegas un sprint y… ¡¡¡Ganaste!!! Te sientes triunfador de un desafío a muerte, indestructible y campeón absoluto. Vuelves a casa, con una imborrable sonrisa en la cara, satisfecho con el esfuerzo realizado y con una victoria más en tu haber.

Si en cambio sucumbiste ante tu rival…sólo era una tontería…un pique anónimo…

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Ricardo Sánchez Baamonde

Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. En mis ratos libres soy blogger, triatleta popular, redactor en Triatletas en Red y colaborador con el Club Triatlón Isbilya - Sloppy Joe's.

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