III Duatlón de Sevilla

La Previa

Esta noche pasada dormí poco (mezcla de nervios y muchas cosas en la cabeza) y cuando me desperté a las 7 para comenzar la jornada estaba literalmente destrozado. Desayuné mi tostada de siempre (miel y aceite), me puse las lentillas y comencé a recoger el material que había preparado cuidadosamente el día anterior para no tener que preocuparme en la mañana de hoy. Como la meteorología no podía faltar a su cita habitual conmigo en los días de carrera, estaba lloviendo. Cuando terminé de recoger todas mis cosas, bajé al garaje, me monté en mi bici, Tantrum (sí mi bici tiene nombre) y me dirigí al Parque del Alamillo, lugar donde comenzaría la carrera. Sevilla en domingo, a las 8 de la mañana, mientras llueve, está realmente vacía. Entre el cielo, la luz, las nubes, los claros, el sol y que la calle estaba vacía se creó una de esas estampas que probablemente no se me olvide en mucho tiempo.

Llegando ya al Parque comenzó a llover con cierta intensidad, por lo que me refugié junto con unos voluntarios debajo del puente que queda justo a la entrada del mismo. En cuanto la lluvia remitió me dirigí a una nave que la organización estaba utilizando para entregar dorsales de última hora, resolver incidencias y como guardarropa. Conseguí resolver mi problema con la inscripción (desde el club a la hora de inscribirme, habían indicado que competía como federado y no lo estoy), pero descubrí que muchos de mis compañeros camaleones habían tenido otra serie de desdichas en ese tema (aunque por fortuna todos lo pudieron solucionar). Hablando del club, conocí a muchos de mis compañeros y estuve todo el día con ellos (somos muchísimos y no pude estar todo el tiempo con todos), tanto en la previa, como durante la carrera y en la meta. Son un grupo fantástico y no podría estar más feliz de formar parte de ellos.

Tras una locura entre el guardarropas y los boxes (no me dejaban entrar en los boxes con mi mochila, pero en la consigna no me dejaban guardarla hasta que todo el mundo no hubiese recogido su dorsal y los horarios límites estaban muy próximos), conseguí registrar mi material y ya me dediqué junto a Borja (otro camaleón) a calentar hasta que comenzó la carrera.

La Carrera

El speaker nos pidió encarecidamente que nos dirigiésemos a la linea de salida, pero como quienes participaban en la distancia “Corta” (Olímpica para los amigos) no habían terminado aún el primer segmento, no podíamos comenzar. Así que se formó un “pasillito” a través de lo cual cruzaba este pelotón de cola y nosotros les dábamos ánimos al más puro estilo final de etapa del Tour de Francia. Un inciso para quien no lo sepa: yo participaba en la distancia Sprint, 5 km corriendo + 20 km en bicicleta + 2 km corriendo de nuevo.

Cuando ya pasaron todos, comenzamos nuestro primer segmento (carrera a pie). Fueron en total 2 vueltas al Parque, una distancia inferior a la que estoy acostumbrado a hacer durante mis entrenamientos, con lo que decidí ir fuerte desde el principio. Mis sensaciones fueron malas de principio a fin, sobretodo porque me costaba muchísimo respirar por culpa de mi alergia, pero aún así fui capaz de llevar un ritmo inferior a los 5 min/km, por lo que estoy extraordinariamente satisfecho. Llego a la primera transición, apenas pierdo tiempo, me monto en la bici y salgo disparado.

El segmento ciclista consistía en darle 2 vueltas a un circuito cerrado por la Cartuja. Fui a una velocidad media de 28 km/h, la media más alta de toda mi vida y teniendo en cuenta el viento que ha hecho, no puedo estar más orgulloso de mí mismo. Ésta ha sido la parte que he disfrutado más, a pesar de estar bastante limitado por no tener una bicicleta de carretera y haber perdido un montón de tiempo respecto a mis otros competidores. Hubo todo tipo de incidencias: muchísimos pinchazos, viento frontal, peatones imprudentes e incluso un ciclista que había estado chupando de mi rebufo, se le subió un gemelo y tuvo que parar. Mi amiga Cuki vino a verme a una parte de este segmento, aunque por desgracia ninguno de los dos alcanzamos a vernos en todo el tiempo. Aún así el detalle que ha tenido conmigo no se me olvida.

Llega la última transición, dejo la bici, cojo las zapatillas y comienzo mi último segmento (casi se me olivdó dejar el casco). Las sensaciones en los primeros 300 metros no fueron malas pero a partir de ahí estaba fundido, no tanto muscularmente como por mi respiración (definitivamente voy a ir a un alergólogo porque no quiero seguir así).

Cruzo la línea meta, paro mi pulsómetro y leo: 1:25:00. Teniendo en cuenta mi último segmento y las transiciones es un tiempo realmente digno y siento que salgo triunfador de la prueba.

Final y conclusiones

Finalmente me reuní con mis compañeros en la línea de meta, charlamos un rato, devolví el chip, me dieron mi camiseta conmemorativa, recogí en la consigna mi mochila y busqué a Borja como un condenado porque tenía mi DNI y mi cortavientos. Mientras recogía mi bicicleta y mis zapatillas de mtb en los boxes estuve charlando con otros compañeros y finalmente ya me marché a casa.

Ha sido la experiencia deportiva más alucinante que he vivido. Es algo que se lo recomendaría a todo aquel que le guste correr y el mundo de la bicicleta y ahora entiendo perfectamente que el mundo del triatlón enganche… Ahora me toca descansar, disfrutar y comenzar a mirar mis próximos objetivos. Esta semana voy a descansar con respecto al running, para hacerme con unas zapas y unas plantillas nuevas.

¡Un abrazo a todos!

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Ricardo Sánchez Baamonde

Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. En mis ratos libres soy blogger, triatleta popular, redactor en Triatletas en Red y colaborador con el Club Triatlón Isbilya - Sloppy Joe's.

6 Respuestas

  1. Me alegra un montón que hayas disfrutado tanto, si te gusta el deporte estas cosas hay que probarlas, tanto el duatlon como el triatlon, ya no es el hecho de que tengas que practicar las tres disciplinas, son los preparativos, las transiciones que no olvides nada, las gafas de bucear, el casco de la bici, las bambas de running… es una locura. Pero cuando acabas te siente super satisfecho sin importar tiempos, el estar ahí con tanta gente, cruzar la meta y comentarlo luego con los colegas es una pasada.
    Así que, como le digo a mis chicos… Felicidades Finisher!!!! y espero que repitas…
    Saludos

    • Sí sí tienes toda la razón del mundo. En las transiciones casi se me olvida el casco (una vez ponérmelo y a la segunda quitármelo) y en mi casa preparando todo el material fue toda una odisea. Se disfruta y mucho, y es algo que se sale de lo común como deporte. Muchísimas gracias por tus palabras y tus ánimos por facebook!!! Me han hecho mucha ilusión y ya este comentario en el blog ni te cuento!!! =P Un beso!!!!

  2. noliteralmente dice:

    Y que sean muchos más, campeón.

  3. Fran Narbona dice:

    Enhorabuena Ricardo, tanto por la experiencia como por lo bien que nos la explicas en esta entrada. Un abrazo!

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