Yo y mi bicicleta de trekking

Mi Felt QX-70

Nunca os he hablado de mi material deportivo hasta ahora como protagonista de un post, pero creo que ya iba siendo hora. Las bicicletas son uno de esos objetos con los que de una forma u otra terminas creando un vínculo emocional. Yo nací y me crié en un pequeño pueblo de la sierra de Huelva llamado Zalamea la Real (a la vera de las minas de Río Tinto). Fue en la parte de atrás de mi casa donde con la bicicleta de mi hermana mayor aprendí a dar mis primeras pedaladas. Desde ese momento quedé prendado del ciclismo y del mundo de las dos ruedas.

Cuando por motivos académicos me trasladé a Sevilla dejé a un lado la bici, porque en esos momentos ni tenía espacio para guardar una bicicleta en casa ni en la ciudad había carriles por los que circular con seguridad. Pasaron los años, entré en la universidad y tras mi primer año en ella trasladaron mi facultad a un nuevo edificio. La facultad originaria estaba al lado de mi casa por lo que iba siempre andando, pero este nuevo edificio estaba considerablemente lejos como para hacer ese recorrido andando a diario. Tras unos meses yendo en autobús y metro comencé a barajar la posibilidad de comprarme una bicicleta, pero no fue hasta verano cuando finalmente me animé a adquirirla. Por aquel entonces apenas conocía un par de tiendas, pero en ellas ya había ojeado alguna máquina que otra que me gustaba.

Yo con mi bici a medio camino de terminar de perder peso

Fue en la tienda de Suraventura (Sevilla), donde encontré mi pequeña Felt QX-70. No era exactamente de mi talla, no era ni una bici de paseo ni de montaña, pesaba lo suyo (14 kgs aproximadamente), pero estéticamente me encantó y estaba rebajada de unos 400 y pico euros a unos 300, así que no me lo pensé dos veces y la compré. Cuando por diversos motivos toqué fondo físicamente (mido 1,85 y llegué a pesar 110 kgs aproximadamente), comencé a coger a mi bicicleta para ir ruteando por el campo y bajar kilos. Fueron meses bastante dolorosos para mí, mis piernas y mis pulmones, pero conseguí adelgazar todo eso hasta alcanzar un peso más coherente con mi constitución. Realmente le he metido una caña impresionante a esta bicicleta por el campo, caminos y trialeras y siempre me ha dado un rendimiento sobresaliente a pesar de sus carencias. En ocasiones me ha desesperado pero siempre ha estado ahí para mí. El otro día hice con ella mi primer duatlón y se portó realmente bien al ir machacando a todos los que iban con una BTT y a alguno que otro con bici de carretera.

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Los dos en el triatlon de Sevilla

Objetivamente es una bicicleta que por distintos motivos tiraría a las vías del tren para así no tener que volverla a ver, pero como os dije al principio de la entrada, tengo un vínculo demasiado fuerte con ella pues es mi compañera inseparable. Aunque pronto me llegará mi bici de carretera y espero adquirir una de montaña en breve para poder competir con garantías, pienso conservarla en un altillo si es necesario.

Mi bici se llama Tantrum y es MI BICI. Que no os digan que una bici como no sea cara no os puede llevar lejos, porque os estarán mintiendo.

¡Un abrazo!

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Ricardo Sánchez Baamonde

Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. En mis ratos libres soy blogger, triatleta popular, redactor en Triatletas en Red y colaborador con el Club Triatlón Isbilya - Sloppy Joe's.

3 Respuestas

  1. kifli dice:

    yo compre mi kross evado 2.0 asi. Estaba por 400 y pico y una tienda la tenía a 375. Eso si hay cosillas que no me gustan y asi a voz de pronto tengo la tija jodida no se bien que hacer con eso.

  2. Esta claro que por muy buena que sea la bici como no le des a las piernas no va.
    Me das una envidia horrible yo la llevo pero soy super insegura, no lo voy a negar me da miedo.
    Este año para hacer el triatlón mi peque de 10 años me dejó su bici de carretera y le tuve que quitar las calas porque era incapaz de hacerlo con los pies atados, patético lo se, esta claro que el peque ha salido a su padre…jajaja

    • Jajaja qué bueno. Al principio a mí también me imponían muchísimo respeto las calas, pero una vez me he acostumbrado se nota una diferencia bestial en cuestiones de rendimiento y comodidad. Yo es que dentro de las disciplinas que tiene el triatlón el ciclismo es en la que me siento más cómodo. Simplemente me encanta.
      Un besito!

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