De esos días…

Billy aún con la pegatina del Tri de Sevilla

El año pasado mi preparación deportiva estaba completamente enfocada a perder peso, aunque en los últimos meses de 2012 comencé a practicar la carrera a pie con ánimo de probarme en el triatlón. Como al menos en entrenamientos me gustaba el poder variar disciplinas, me terminé enganchando a este deporte, me apunté a un club y fijé el Triatlón de Sevilla como mi desafío más importante para la primera mitad de 2013. Ya participé en la prueba y la verdad es que a pesar de las cosas no me saliesen nada bien, este trimundo me ha enamorado por completo. Así estuve reconsiderando qué retos plantearme a medio plazo tras acabar mis exámenes en la universidad y ya obtuve mis conclusiones definitivas.

Volviendo a mis entrenamientos y, aunque ahora esté más concentrado en no perder lo ganado por el hecho de que voy a estar un mes y medio encerrado dedicándome a los estudios, voy probando cosas nuevas para ver cómo puedo mejorar mi rendimiento. En este sentido he encontrado en las series de velocidad y fuerza a mis grandes aliados, pues me están haciendo mejorar bastante mi explosividad de cara a las carreras de resistencia (tanto en bici, como en la carrera a pie). El otro día entrené además por primera vez lo que se conoce como técnica de carrrera, que consiste en repetir una serie de ejercicios muy variados, en una longitud bastante corta de espacio, que mejoran tanto la musculatura de los gemelos, como la eficiencia de la pisada. Me pareció algo bastante interesante y creo me servirá para mejorar bastante mis marcas y sensaciones a largo plazo. La natación por su parte es algo que tendré que aparcar durante este próximo mes, aunque seguiré haciendo ejercicios de musculación en casa. Por último, en cuanto a la alimentación trato de cuidarme un poco más, utilizando complementos energéticos para recuperarme antes y así optimizar mi esfuerzo durante y tras los entrenamentos.

Ahora, te cuento mi reflexión que da lugar al título de la entrada. Cuando entreno intento dar lo mejor de mí mismo para poder mejorar, por lo que normalmente necesito ir muy concentrado en lo que hago (así por ejemplo evito escuchar música) y no voy pensando en nada más. En cambio, hay otros días en los que no necesito ir a esa intensidad, por lo que mi mente se va ocupando de otros menesteres: soluciono problemas, hago planes de futuro, analizo cosas que me hayan sucedido, etc. y es en ese tipo de días cuando más disfruto del deporte que hago. En esos momentos, me regocijo del paisaje que me rodea: atardeceres sobrecogedores, días despejados en mitad del campo, nubes con formas muy extrañas, jornadas con chubascos dispersos en los que ves desde la altura dónde llueve y dónde hace sol, etc. Me siento afortunado de poder vivir esos momentos que, en circunstancias normales no podría disfrutar y que la gente que no hace estas actividades no llega a ver. Desde hace tiempo estoy teniendo bastantes días así. Ésta, es una de las razones que a mí me impulsan a seguir practicando deporte, pues siento que disfruto más de la vida y que así aprovecho todo más intensamente.

Otra perspectiva de Billy, con el Guadalquivir de fondo.

Por último y cambiando completamente de tercio, quiero que me ayudes con una cosita. Mi bici de carretera (en la imagen de arriba), me encanta y estoy muy cómodo con ella, pero estéticamente no me termina de gustar. Para empezar es blanca como mi antigua bici de Trekking, a mí me hubiese gustado cambiar de color pero esta bicicleta no ofecía más variaciones, además las pegatinas que trae de fábrica me parecen muy poco atractivas y la combinación que tiene con el negro me hace sentir que el acabado es muy frío y soso (aunque no todo el mundo al que le he comentado esto piensa lo mismo que yo). Vamos, que no me transmite nada y necesito personalizarla de alguna manera para hacerme sentir que es mía. Pintarla no la voy a repintar, porque extinguiría la garantía tanto del cuado como de la horquilla y siendo una bicicleta nueva no creo que tenga necesidad de hacerlo. Lo que tenía en mente era ir cambiando poco a poco ciertos complementos de la bici, por otros que le den algo de color y de vida, pero… ¿Qué color me recomendarías? Estoy realmente indeciso, así que me vendrían muy bien algunas sugerencias. Te advierto que yo soy de colores intensos y llamativos.

¡Muchas gracias y un abrazo!

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Ricardo Sánchez Baamonde

Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. En mis ratos libres soy blogger, triatleta popular, redactor en Triatletas en Red y colaborador con el Club Triatlón Isbilya - Sloppy Joe's.

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