Triatlón de Málaga 2013 – Wild Wolf Triathlon Series [Mi Crónica] – Parte 1

Bueno, la verdad es que no sé ni por dónde empezar a contar lo que ha pasado este fin de semana. Como han sucedido muchas cosas he decidido dividir la entrada en dos partes, tal y como hice con el Tri de Sevilla de este año. En pocas palabras te lo podría resumir así: nunca algo que me salió tan mal y tan bien.

Borja montando las bicis en el coche

El Viaje

La carrera (triatlón sprint: 750m nadando, 20 km en bici y 5 km corriendo) era el sábado 5 de octubre y como desde Sevilla hasta Málaga se tarda unas dos horas y media en coche, mi amigo Borja (que también competía) y yo decidimos irnos el día antes y dormir allí para llegar más frescos a la competición. Mi viernes 4 comenzó a las 7 y media de la mañana en Huelva (pues estaba visitando a mis padres a quienes no veía desde agosto) y tras desayunar y vestirme me marché a Sevilla. Una vez hube llegado estuve durante toda la mañana haciendo varias gestiones en la universidad, aunque también pude entregarle a Borja parte de mi equipaje.

Ambos quedamos a las 5 y media para subir el resto de las cosas al coche e irnos. Primer fallo del fin de semana: se me olvida el móvil en mi casa, por lo que salimos más tarde de lo previsto. Ibamos con el tiempo un poco justo, porque a partir de las 8 de la noche el check-in en la residencia universitaria en la que nos hospedaríamos (San José), nos costaría un plus.

Llegamos a málaga sobre las 9 de la noche pero hasta la residencia no podíamos llegar en el coche, pues ésta estaba en una zona peatonal y el tráfico estaba restringido. Dimos vueltas buscando aparcamiento hasta aproximadamente las 10 (en la calle no había ninguna plaza libre ni tampoco en 4 párkings públicos que había por los alrededores), momento en el que decidimos que yo me bajaría para ir a hacer el check-in y que así no nos cobrasen más pluses.

Así lo hice y tras explicarles nuestra situación decidieron no cobrarnos ningún extra. Nuestra noche no terminó ahí, pues volví a por Borja, quien había aparcado frente al ayuntamiento, aunque de manera provisional pues a partir de las 8 de la mañana debíamos de retirarlo al estar en una zona de aparcamiento exclusivo para coches oficiales. De vuelta a la residencia nos perdimos, tras media hora encontramos el camino de vuelta, cenamos y durante la cena decidimos llevarnos el coche del ayuntamiento hasta las proximidades de los boxes de la carrera, pues aún estando lejos de donde dormíamos, nos permitiría levantarnos al día siguiente mucho más tarde. En definitiva, una paliza de día. Por si fuera poco, debajo de nuestra habitación (un cuarto piso, sin ascensor. al que subimos 3 bicicletas y nuestro equipaje), había una parada de taxis, a la que acudían todos los que venían de fiesta (cantando, gritando tirando botellas, etc.). Vamos, que tuvimos un descanso muy relajante.

La Previa

Por la mañana nos levantamos y nos dirigimos montados en las bicis hacia el coche que estaba a unos 5 km. Una vez allí dejamos el equipaje y con las bicis nos fuimos a un chiringuito que había en la playa para poder desayunar. Tras relajarnos un poco nos fuimos hasta la feria del corredor, donde recogimos nuestro dorsal, nos dieron nuestra camiseta promocional y donde pudimos probar las máquinas de Compex (estos aparatos con electrodos que estimulan los músculos), cosa que nos vino genial para recuperarnos tras un día y medio de infierno. Además pudimos conocer a Mauro Llorens organizador de la carrera y fantástica persona.

Por lo demás todo el ambiente tenía una pinta impresionante. Los boxes, la meta, los circuitos… Lo único malo bajo mi punto de vista era que la zona de transición parecía larguísima y muy enfilada: dos filas enfrentadas de bicicletas que albergaban más de mil bicicletas. Ello  nos restó mucho tiempo de cara al crono final.

Total, tras inspeccionar los alrededores, nos fuimos a coger las cosas al coche y preparar nuestro espacio en el box. Tras compartir un rato con amigos del club en la cola y con quien a la postre ganaría en la distancia Olímpica (Samer Ali Saad Guardia), coloqué todo en mi zona de la forma que consideré que sería más eficiente. Y nos fuimos a comer a una pizzería que estaba al lado. Mientras comía no podía dejar de pensar que había cometido otro fallo: la rueda delantera traqueteaba un poco porque no estaba lo suficientemente ajustada y con el bullicio del momento, se me había olvidado ponerla bien. Después de pagar la cuenta vimos durante un rato a los olímpicos y animamos a los compañeros que participaban en esa distancia.

Cuando quedaba media hora para salir, dejamos las cosas en el guarda ropa y nos fuimos hacia la playa. Siempre hablo en plural porque desde que llegamos a los boxes estuve en todo momento con mis amigos Borja (de él no me separé en todo el fin de semana), Javi, Juan Cameán y “Titi” Juan Antonio.

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Ricardo Sánchez Baamonde

Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. En mis ratos libres soy blogger, triatleta popular, redactor en Triatletas en Red y colaborador con el Club Triatlón Isbilya - Sloppy Joe's.

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