Detalles que marcan la diferencia I. Ciclismo.

Si practicas ciclismo, corres habitualmente o haces una combinación de ambos deportes (duatlón o triatlón), hay una serie de detalles a los que les deberías de prestar especial atención, pues aunque no sean demasiado llamativos por sí mismos, la repetición mecánica de ciertos movimientos hacen que a lo largo de todo el esfuerzo notes mucho la diferencia. Quiero comenzar analizando esos detalles en lo que es el ciclismo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Ciclismo

– La espalda. Es una de las zonas del cuerpo que más sufren con el ciclismo. Conviene llevar una posición ergida o al menos lo más recta posible. Si vas a salir con mochilas es preferible llevar unas que sean específicas para la práctica del ciclismo (estilo Camelbak, Hydrapack, etc.), pues son más ergonómicas, te permiten llevar litros extra de agua y además evacúan con mayor facilidad la acumulación de sudor.

– Posición aerodinámica. Llegados a una cierta velocidad (la barrera de los 30 km/h), la mayor diferencia a la hora de mantenerla o aumentarla, no está tanto en realizar un esfuerzo muscular máximo, sino en la posición que lleves sobre la bici. Llevar una posición aerodinámica no sólo te ayudará a ir más rápido, sino a ahorrar energía. Aquí te dejo un vídeo de Global Cycling Network (está en inglés), en el que te explican las distintas posiciones que puedes adoptar sobre una bicicleta de carretera. Si no entiendes el inglés sería algo así: la primera posición es buena para bajar puertos, frenar con fuerza, mantenerte en control de la bici y tener una posición aerodinámica. La segunda es aconsejable para ir rodando más cómodo, sobretodo si vas en grupo, es buena para frenar y también para subir puertos (aunque no es lo mejor para descender, ni para ir a altas velocidades). La tercera es exclusivamente para subir puertos de montaña largos.

– Posición en los pedales. Es imprescindible pedalear teniendo los pies en la posición correcta, pues de no hacerlo podrás acabar lesionándote las rodillas. La mejor forma de pedalear, es apoyando los metatarsos sobre el pedal y rodar de forma paralela a lo que serían los ejes de la bicicleta (he aquí un vídeo que te explica gráficamente a qué me refiero). Si instalas a tu máquina unos pedales automáticos, esta cuestión es aún más importante pues no podrás corregir la posición de tus pies libremente y si ésta no es la adecuada acabarás rompiéndote.

– Sillín correcto. Es de una importancia capital que el sillín sea el adecuado para ti ¿A qué me refiero con esto? Pues esencialmente, a que tras estar algún tiempo sobre la bici no se te adormezca el culo. Es normal que cuando no estás acostumbrado a montar durante ciertos perídodos de tiempo te duela un poco, pero si ves que van pasando los meses, se te sigue adormeciendo el culo y hasta tienes otras molestias, lo más probable es que el sillín sea el culpable. Lo ideal es que éste te permita estar sentado apoyándote sobre los huesos de la cadera y no sobre la zona que quedaría comprendida entre las piernas. Normalmente los que tienen un surco en el centro o tienen una línea central muy acusada (los llamados prostáticos), son los que deberían de cumplir mejor esta última función pero cada fabricante, cada modelo y cada tipo de ciclista es un mundo.

– Altura y posición del sillín. El llevar el sillín a la altura incorrecta es uno de los errores más frecuentes, que más inciden sobre tu rendimiento y que más molestias y lesiones te pueden llegar a producir sobre la bici. Aquí hay un artículo que ilustra perfectamente cómo adaptarlo a la altura adecuada, aunque si prefieres que se te explique con un vídeo lo mejor es que le eches un vistazo a éste. En cuanto a su posición, lo ideal es que la punta del mismo quede completamente de forma paralela al tubo superior del cuadro. Si notas que los pedales te quedan demasiado adelantados deberías probar a mover los raíles del asiento que quedan por encima de la parte superior de la tija.

– Inflado de ruedas. El tener las ruedas correctamente infladas es una de esas cosas que te harán ir rápido o lento, aún realizando el mismo esfuerzo. Por eso debes de asegurarte cada vez que vas a salir a dar una vuelta que tus gomas estén hinchadas. Tampoco te pases a la hora de llenarlas de aire porque entonces serán más propensas a pincharse.

Seguir leyendo parte II.

¿Te gustó el artículo? ¡Échale un vistazo a nuestras entradas sugeridas!

Ricardo Sánchez Baamonde

Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. En mis ratos libres soy blogger, triatleta popular, redactor en Triatletas en Red y colaborador con el Club Triatlón Isbilya - Sloppy Joe's.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar