Anécdotas de ciclismo, ¿Cuál es la tuya? | Vídeo

Algo en lo que he estado pensando desde hace bastante tiempo es las anécdotas que surgen en torno al ciclismo y el deporte en general: rutas con amigos, entrenamientos, carreras, ese punto en el que una vez pinchaste, cuando te dio una pájara, un animal que te encontraste, algún sitio especialmente bonito, etc. Muchas de estas cosas forman parte de nuestra rutina, pero en determinadas ocasiones surgen anécdotas inolvidables. Por ello, hace unos días publiqué este vídeo en el canal de Youtube:

La idea de esta entrada

Tal y como he dicho en el vídeo, me gustaría que en la sección de comentarios compartieras con todos nosotros alguna anécdota divertida que te haya pasado mientras ibas en bici, o estuvieses practicando cualquier otro deporte y se te haya quedado grabada en tu memoria. Al mismo tiempo, si quieres que con dichas historias monte un vídeo, para que todos pasemos un buen rato, también agradecería que lo indicases.

Por cierto, ¿Qué te parece la mía? ¿Te la esperabas? ¡Yo me sigo riendo con ella! Es una tontería enorme pero son esas cosas que al final se quedan entre amigos.

¡Un abrazo!

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Ricardo Sánchez Baamonde

Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla. En mis ratos libres soy blogger, triatleta popular, redactor en Triatletas en Red y colaborador con el Club Triatlón Isbilya - Sloppy Joe's.

10 Respuestas

  1. Juan dice:

    Este mes de Julio salí tarde para evitar las horas de mayor calor. Era una ruta nueva y mal calculada en la que además me perdí a ratos, desandando caminos ya andados… etc … así que me cogió la noche a no pocos kilómetros de mi casa. Una noche de luna nueva tremendamente oscura. Para colmo se me apagó el móvil, sin batería por consultar con más frecuencia de la deseada el track que seguía. Y para colmo de males, sin agua con las calores de Julio.
    Pedaleando a oscuras por donde se “intuían” los caminos (que no las posibles piedras, raíces o grietas que pudiera haber en los mismo), desorientado y sediento, paso cerca de una finca alambrada en la que veo que comienzan a correr hacia mi ladrando varios perros. De entrada me asusto un poco pero como ví que la finca estaba alambrada continúe. Efectivamente los perros no podían salir de la alambrada.
    Pero ¡ay!, paso junto a un coche aparcado en la puerta y de pronto un enorme ladrido a 1 metro de mi oreja y por la ventanilla abierta del coche, salta de pronto un pastor alemán algo más pequeño pero igual de agresivo que un tiranosaurio rex, y sin dejar de ladrar como una bestia infernal empieza a corretearme. ¡buaaahhhhh. Que susto!. Le vi literalmente las orejas al lobo.
    Comencé a pedalear todo lo que me daban las piernas. Corriendo el riesgo de que me a) alcanzara el perro b) me cayera al no ver absolutamente nada ni por donde iba c) caerme y que entonces el perro me tuviera a su merced para cenar sin prisas.
    En mi vida he pasado tanto miedo.
    Pero lo que más me asustó de todo es que al contárselo luego a mujer ¡se moría de la risa!

    Saludos. Buen blog

    • Ricardo Sánchez Baamonde dice:

      ¡Muy buenas Juan!
      Creo que es la mejor historia de la que he sabido en muchísimo tiempo. Menudo susto te tuviste que llevar compañero…. jajajajajaja es buenísima tu anécdota. Al final con estas cosas hay que tener mucho cuidado y más saliendo por las tardes.
      ¡Un abrazo crack, muchísimas gracias por escribir por gustarte el blog! Espero seguir leyéndote por aquí 🙂

  2. Grego dice:

    A mi,cosas graciosas… No me han pasado.
    Al poco de empezar a montar en bici me enseñaron una ruta, a la semana siguiente fui yo solo, sabia por donde era, pero bi un caminillo y dije “vamos a ver que hay, luego vuelvo”, llegue al final del caminillo y otra vez igual… Espiritu aventurero le llaman. Estuve casi una hora perdido (solo hice 5km mas, pero me perdí), se empezaba a hacer de noche, sin luz en la bici, sin bateria en el movil para llamar…. Acojonamiento maximo. No se como sali de alli pero lo pasé muy mal, sol,perdido, y prácticamente incomunicado. El camino de vuelta lo hice con las piernas temblando del susto.

    • Ricardo Sánchez Baamonde dice:

      ¡Muy buenas crack!
      De momento problemas con perderme no he tenido, aunque con quedarme casi a oscuras volviendo a casa ya me ha pasado más veces de las que quiera reconocer, ya que tengo la muy mala costumbre de rutear y salir cuando está atardeciendo, que es cuando más me gusta hacer deporte.
      ¡Un abrazo Grego y gracias por compartir tu experiencia con todos nosotros! 😀

  3. Antonio dice:

    Hola, Ricardo!!! Pues en cierta ocasión, lavé la Camelbak y le eché unas pastillas de ésas de esterilizar biberones, porque la cantidad de verdina que tenía empezaba a parecerse a un manojo de acelgas. Pues bien, al día siguiente, en pleno verano, salí a hacer una rutilla. Cuando llevaba bastantes kilómetros y la lengua como un esparto fuí a beber, y resulta que se me había olvidado cambiarle el agua a la mochila y enjuagarla, así que al darle el trago os podeis imaginar el repugnante sabor a lejía.
    Si ese día no la palmé por deshidratación fué de milagro.

    • Ricardo Sánchez Baamonde dice:

      Jajajaja ¡Muy buena esa Antonio!
      A mí me pasó el otro día, pero con el “Fairy”, así que menos mal que me llevé un bidón de litro y medio que si no mi ruta habría terminado demasiado temprano.
      ¡Un abrazo crack y gracias por compartir tu historia con todos nosotros!

  4. Borja dice:

    tengo varias pero una que aún 20 años después mis amigos siguen recordándome.
    Primer año de junior. Estreno bici (una horrible y pesada contini de acero). Es invierno y salimos a rodar. Apenas llevamos unos kilometros y me doy cuenta que el sensor de la horquilla está mal colocado y toca con el de los radios. Listo de mi en vez de parar un momento y colocarlo bien estiro el brazo sobre la marcha y el nudillo golpea los radios. Hostinazo al canto. Salgo por orejas. Medio conmocionado (bendito caso y eso que era de los de aquella época). Labio reventado, erosiones por todos lados y rueda hecha un ocho. Como te digo aún me recuerdan con cachondeo aquello.

    • Ricardo Sánchez Baamonde dice:

      Jajaajajaja Al menos quedó todo en un susto crack 🙁 Menuda impresión te tuviste que llevar en aquel momento…
      Y luego para que aún haya quien dude de la efectividad del casco y de lo necesario que es para nuestro día a día.
      ¡Un abrazo Borja y muchísimas gracias por comentar!

  5. Samuel David dice:

    Saludos Ricardo! Muy buena tu anécdota, a mi paso lo siguiente, siempre me habían dicho q si saliendo a montar se te pincha una goma, es un indicativo de lo q te va suceder si continúa, no hice caso y seguí, en un paseo de unos 45km se dañaron cuatros cámaras de aires, la cubierta, en unos de los descensos, lo hice volando por los aires, por lo menos la complete, pero fue un paseo para no olvidar!

    • Ricardo Sánchez Baamonde dice:

      Jajajaja ¡Eso es emoción al límite! Me alegro de que no te pasase nada y que pudieses completar bien la ruta 😀
      ¡Un abrazo crack y muchas gracias por escribir!

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